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Jamón de Bellota Ibérico La Prudencia: 48 meses de curación

Hablar de un jamón de bellota ibérico es adentrarse en uno de los mayores patrimonios gastronómicos de España. Pero cuando la pieza procede de una casa centenaria como La Prudencia, criada en dehesas extremeñas y sometida a curaciones que superan los 48 meses, el producto trasciende la categoría gourmet para situarse en el terreno de la excelencia.

Este jamón representa el equilibrio entre naturaleza, tiempo y tradición artesanal.

Origen Extremadura: dehesas de bellota y libertad animal

El jamón de bellota ibérico La Prudencia tiene su origen en Extremadura, una de las regiones más prestigiosas para la cría del cerdo ibérico.

Las dehesas extremeñas, pobladas de encinas y alcornoques, ofrecen el ecosistema perfecto para la montanera, etapa clave donde el animal se alimenta de:

  • Bellotas maduras.
  • Pastos naturales.
  • Recursos silvestres.

Además, los cerdos viven en libertad, lo que favorece:

  • Ejercicio constante.
  • Desarrollo muscular equilibrado.
  • Mayor infiltración grasa.

Todo ello repercute directamente en la calidad final del jamón.


Alimentación en montanera: base del sabor

Durante la montanera, la bellota se convierte en el pilar nutricional del animal.

Su alto contenido en ácido oleico genera:

  • Grasa saludable.
  • Textura untuosa.
  • Veteado marmoleado.
  • Sabor dulce y profundo.

Este tipo de alimentación es lo que diferencia al jamón de bellota de otras categorías ibéricas.


Curación extrema: entre 48 y 52 meses

Uno de los grandes valores diferenciales de esta pieza es su tiempo de maduración.

El jamón La Prudencia se cura durante un mínimo de 48 meses, pudiendo alcanzar los 52 meses según pieza.

El proceso tiene lugar en:

  • Secaderos naturales.
  • Bodegas tradicionales.
  • Entornos situados a más de 1.200 metros de altitud, en la sierra de Azálvaro.

¿Qué aporta una curación tan prolongada?

  • Mayor concentración de sabor.
  • Aromas más complejos.
  • Textura más fundente.
  • Evolución enzimática superior.

El tiempo, en el ibérico, es sinónimo de valor gastronómico.


Elaboración artesanal: legado centenario

La Prudencia es una empresa familiar con más de 100 años de experiencia en el sector.

Su filosofía productiva se basa en:

  • Métodos tradicionales.
  • Procesos manuales.
  • Respeto por la materia prima.
  • Afinado lento en bodega.

El saber hacer transmitido entre generaciones garantiza regularidad y excelencia en cada pieza.


Perfil organoléptico del jamón

Sabor

Intenso y equilibrado, con dulzor natural procedente de la bellota.

Aroma

Profundo, con recuerdos a frutos secos, madera y bodega húmeda.

Textura

Untuosa y jugosa, con grasa que funde al contacto.

Veteado

Marmoleado visible, brillante y homogéneo.

Persistencia

Larga y elegante en boca.


Formato: pieza entera para corte tradicional

Se presenta en pieza entera, formato ideal para:

  • Corte a cuchillo.
  • Eventos.
  • Consumo doméstico premium.
  • Regalo gastronómico.

El hueso contribuye a mantener estabilidad aromática y evolución del sabor.


Peso y dimensiones

  • Peso aproximado pieza: 7,5 – 8,5 kg.
  • Peso del paquete: 9,26 kg.
  • Formato: 1 unidad.

Un tamaño equilibrado que combina rendimiento y manejabilidad.


Especificaciones técnicas

Marca: La Prudencia
Producto: Jamón de Bellota Ibérico
Origen: Extremadura, España
Alimentación: Bellota en montanera
Crianza: Libertad en dehesa
Curación: 48 – 52 meses
Altitud de curación: +1.200 m (Sierra de Azálvaro)
Formato: Pieza entera
Peso pieza: 7,5 – 8,5 kg
Tipo de cocina: Europea
Variedad: Carne roja
Fabricante: La Prudencia


¿Para quién es este jamón?

Por su curación prolongada y perfil sensorial, está orientado a:

  • Amantes del ibérico tradicional.
  • Regalos de alta gama.
  • Empresas.
  • Restauración gourmet.
  • Eventos y celebraciones.
  • Corte profesional.

No es un jamón de rotación rápida, sino de disfrute pausado.


Conclusión

El Jamón de Bellota Ibérico La Prudencia (48 meses) es la expresión de tres pilares fundamentales: dehesa extremeña, tradición familiar y tiempo de curación excepcional.

Criado en libertad, alimentado de bellota y afinado durante más de cuatro años en bodegas naturales de alta montaña, ofrece un perfil profundo, elegante y auténtico.

Una pieza que resume la esencia del ibérico clásico: paciencia, naturaleza y maestría artesanal convertidas en sabor.